
Los retailers y distribuidores que operan al menos dos tiendas con surtidos distintos, sobre todo los que manejan muchas referencias en formatos de tienda de distintos tamaños y hoy hacen malabares con el surtido en hojas de cálculo o una herramienta legacy desconectada.
El valor crece con el número de tiendas y el tamaño del catálogo, porque ahí es donde la gestión manual, tienda por tienda, se desmorona y donde excluir los productos fuera de surtido de los pedidos ahorra más tiempo y caja. Las enseñas cuyas tiendas ya se agrupan en niveles reconocibles ven el valor antes, porque el modelo de tipología encaja directamente con su forma de pensar.