Las estrategias de precios más comunes incluyen:
- Precios basados en costes (coste más margen):
los precios se fijan añadiendo un margen fijo sobre los costes de producción o aprovisionamiento.
Es una estrategia sencilla de gestionar, pero a menudo desconectada de las condiciones del mercado y del valor percibido por el cliente. - Precios basados en la competencia:
los precios se definen en función de los niveles de precios de los competidores para mantener la competitividad en el mercado.
Es eficaz en mercados muy transparentes, pero arriesgada a largo plazo si se utiliza de forma aislada, ya que puede erosionar la rentabilidad. - Precios basados en el valor:
los precios reflejan el valor percibido del producto o servicio para el cliente.
Esta estrategia maximiza el margen al alinear los precios con el comportamiento del cliente y su disposición a pagar. - Precios segmentados:
se aplican precios diferentes a distintos segmentos de clientes en función del volumen, la zona geográfica o el comportamiento de compra.
Es muy común en entornos B2B y clave para estrategias de precios avanzadas. - Precios por canal:
los precios varían según el canal de venta (tiendas físicas, comercio electrónico, marketplaces) para reflejar los costes del canal, la intensidad competitiva y las expectativas del cliente. - Precios dinámicos:
los precios se ajustan de forma frecuente utilizando datos en tiempo real, como la demanda, las existencias y los cambios del mercado.
A menudo se apoyan en herramientas de optimización de precios y algoritmos basados en IA, como los de Flowlity, para equilibrar crecimiento y rentabilidad.