
Entre los desafíos más comunes se encuentran la calidad de los datos, la integración con los sistemas existentes y la gestión del cambio.
La escasez de talento, el uso de herramientas heredadas y la necesidad de capacitar a los equipos humanos también pueden ralentizar la adopción, especialmente cuando la introducción de nuevas tecnologías se realiza de forma demasiado brusca.