
La IA aprende a partir de patrones presentes en el histórico de ventas, la estacionalidad, las promociones y las señales externas para generar previsiones que se adaptan dinámicamente a los cambios en la demanda.
Esto permite a los equipos anticipar la variabilidad con mayor antelación y planificar con más confianza, mejorando tanto la toma de decisiones como el rendimiento global de la cadena de suministro.